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Ser voluntario también te da dinero

Ser voluntario también da plata

Cuando vine a vivir a Australia, llegué a un apartamento en el que compartía habitación con tres personas más; una de estas personas era Renata, una brasilera que tenía clarísimo su plan en este país (y obviamente no era vivir de fiesta). Renata estudiaba una maestría en Marketing, trabajaba medio tiempo como cleaner y además hacía trabajo voluntario.

Vivir con ella fue algo que me ayudó a crecer y cambió mi forma de pensar en muchos aspectos; uno de ellos fue la manera de entender el trabajo voluntario. Siempre pensé que este tipo de trabajo era algo que solo podía hacerse para organizaciones del tipo Unicef o Cruz Roja, o para ancianatos y albergues, en general empresas sin ánimo de lucro. Sin embargo, Renata me enseñó que se puede hacer trabajo voluntario en multinacionales y reconocidas empresas del mercado australiano.

La idea es simple: Inviertes algo de tu tiempo y esfuerzo trabajando gratis para compañías con buena reputación y a cambio recibes la oportunidad de relacionarte con profesionales de tu área, delante de quienes podrás lucir todas tus capacidades y eventualmente trabajar para ellos en el futuro. Esta vez a cambio de un salario; un salario como profesional en Australia.

“Se puede hacer trabajo voluntario en multinacionales y reconocidas empresas del mercado australiano.”
Y es que realmente los beneficios van mucho más allá, pues aunque no consigas ser contratado en la empresa para la que estás como voluntario, siempre te van a quedar los contactos y las conexiones profesionales, que al final se convierten en una red exponencial si fuiste lo suficientemente bueno; y eso depende de ti. De igual manera, también te quedarán el aprendizaje (siempre aprenderás algo y más si trabajas en un país distinto al tuyo) y una hoja de vida envidiable.

Cabe decir que sobre el papel todo el discurso de Renata sonaba maravilloso y hasta motivador; sin embargo siempre fui bastante escéptico al respecto y como buen pobre, preferí asegurar mi comida trabajando a cambio de algunos dólares, en lugar de regalar mis horas “voluntareando” por ahí. Han pasado casi cinco años desde que conocí a Renata, quien obviamente ya terminó su maestría, y gracias a su casi interminable lista de contactos y a una hoja de vida que incluye varias de las más reconocidas compañías de Australia, ahora es Marketing Communications Manager en una excelente empresa en Melbourne, y con certeza tiene un sueldo que le brinda toda la tranquilidad y seguridad del mundo (un promedio de $78.000 dólares al año, según PayScale.com).

Por eso la idea es que piensen un poco fuera de contexto y vean que hay muchas formas distintas de llegar al mismo punto; así podrán darse cuenta como en el caso de Renata, que trabajar gratis puede no ser un mal negocio, sino todo lo contrario, tal vez pueda convertirse en la mejor inversión de sus vidas.

Por último quisiera ser enfático en que no le veo absolutamente nada de malo al trabajo voluntario para organizaciones sin ánimo de lucro, por el contrario, siempre estuvo en mis planes de vida (y ahora lo hago para una pequeña organización de inmigrantes en mi ciudad); sin embargo, cuando hasta ahora estás labrándote un camino y construyendo las bases de lo que te dará de comer mañana, se vale hacer lo que más le convenga a tu vida profesional. Como dicen en los aviones, “primero asegúrese de tener su máscara ajustada antes de ayudar a otros pasajeros” 😉

About the author

Julián Vargas

Tengo dos pasiones en la vida: Los viajes y los negocios. Lo primero lo hago encantadísimo, y lo segundo, también. Con lo primero me gano la vida, y con lo segundo, también. ¡Vamos a hablar de negocios! ¡Y de viajes!

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