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La pura verdad sobre las arañas en Australia

La verdad sobre las arañas en Australia

Una de las cosas en las que más piensan las personas cuando vienen a Australia, es en el inevitable momento en que se encuentren cara a cara (o mejor cara a pie), con una de esas máquinas asesinas de ocho patas que se pasean por estas tierras.

Primero que todo, para determinar si de verdad puedes soportar el vivir en un país habitado por algunas de las especies de arañas más mortíferas del planeta, debes responder las siguientes preguntas:

Al ver una araña corriendo rauda y veloz hacia ti, tu reacción será:

  1. Entras en una crisis de hiperventilación con sudores fríos, mientras das alaridos y brincos en busca de la superficie alta más cercana, para una vez allí, poder desmayarte. Despiertas varias horas después en la Sala de Emergencias del hospital, con un esguince de muñeca por la caída de la mesa y un fuerte dolor de cabeza por los golpes en el orgullo.
  2. La estudias con absoluta cautela y entonces ¡zuas! Le pones la taza del café encima para encerrarla hasta que un miembro del hogar, más valiente que tú, llegue a hacerse cargo del problema. O en su defecto la aplastas con todo tu peso y el cadáver lo envuelves en 15 toallas de papel de cocina que lanzarás por el inodoro, no sin antes asegurarte de soltar el agua tres veces; no sea que horas más tarde se devuelva y te muerda las nalgas a manera de venganza.
  3. Te agachas en cuatro patas a recoger la araña con la mano, la bautizas “Pepa” y te la quedas como la nueva mascota de la familia.

Si contestaste B o C entonces no tendrás problema y puedes vivir en Australia sin problemas. Si contestaste A, entonces no hay duda de que padeces aracnofobia y lo mejor es que le des un vistazo a este país, solo desde Google Earth.

¿Entonces qué es cierto y qué es mito sobre las arañas con las que compartimos esta tierra? ¿Son realmente tan aterradoras como sugiere su reputación?

Cierto: En efecto Australia sí tiene algunas especies de arañas que son letales, algunas que inyectan necrotoxinas y pudren la carne; y otras que pueden causarte un infarto, si las ves caminando por la pared de la ducha mientras tú estás en bolas con la cabeza llena de shampoo.

Mito: La verdad es que hay muy poca probabilidad de entrar en contacto con una de estas especies. Y mucho menos factible será que tu vida sea cegada por uno de estos monstruos mientras caminas por el centro comercial o vas a cine con tu pareja.

La más “infame” de todas las arañas australianas es tal vez la Red Back, con un cuerpo no más grande que una moneda y su característica línea roja en la espalda. Se dice que su picadura es bastante desagradable e insoportable si la hembra que te pica está embarazada (lo que es entendible y perdonable, pues ya sabes como pone el embarazo a las mujeres).

Araña Red Back

Aunque pueden ser mortales, estas arañas rara vez se aventuran a entrar en la casa, prefiriendo sitios oscuros y húmedos como sótanos o pilas de troncos. En el remoto caso en el que te pique una, en las farmacias venden el antídoto y para mayor tranquilidad, debes saber que no se registra una víctima mortal de la Red Back desde 1953.

Otra araña miedosa y que también me preocupaba es la White Tail, es pequeña y tiene cuerpo en forma de cigarro con una punta blanca. Su picadura es supremamente dolorosa (hay doctores que la han comparado con dar a luz), y su veneno puede literalmente comerse la carne si no se trata a tiempo. Aunque éstas llegan a aventurarse a dar una vuelta al interior de las casas, no es que te vayan a hacer la emboscada para cazarte; simplemente déjalas en paz y no pasará nada.

Araña White Tailed

De modo que sí señores, ese tipo de arañas mortales sí existen; sin embargo es probable que nunca te cruces con una de ellas, a no ser que vivas entre arbustos o en un lugar realmente dentro del campo. Así que es la idea de su existencia lo que asusta, más allá de su verdadera presencia en la vida cotidiana; y lo mismo aplica para las serpientes.

Al llegar a Australia te juras a ti mismo que vas a hacer un chequeo de bichos cada vez que te sientes en el inodoro y que jamás te pondrás un zapato, sin antes haberlo golpeado hasta desbaratarlo para que salga cualquier animal que haya osado entrar en él. Pero luego, con impresionante rapidez (tal vez un día), te relajas y solo te acuerdas de las arañas cuando ves sus telarañas en los jardines y luego sigues derecho hacia tu trabajo.

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