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En el paraíso también roban

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Aunque no lo crea, Murphy también está en Australia, a mí me goleo 3-0!

Ya casi van a cumplirse dos años desde que llegué a Australia con la ilusión de vivir en lo que yo siempre he llamado “un adelanto del paraíso”. No puedo negar que es un país maravilloso, con una mezcla cultural que por sí misma enriquece el paisaje y con ello, la experiencia de vivir aquí. Después de unos cuántos meses de estar viviendo el sueño australiano y de haberme despojado de la malicia que traía conmigo desde mi país de origen, empecé a confiar en todo y en todos, inconsciente decisión que me llevó a darme cuenta que definitivamente la maldad no está en el país y la tierra donde se habita, sino en la gente que la habita. Do you know what I mean?

Aunque usted no lo crea la internacional Ley de Murphy me atacó indiscriminadamente en tres ocasiones, que se las quiero contar aquí como experiencia de vida y para que usted sabiamente aprenda de ellas.

  1. De niño, mi mamá siempre me dijo: “flaco usted solo puede confiar en sus papás y su hermano”, cosa que con tanta calma en este país se me fue olvidando de a poquitos. Cansado de tener que compartir apartamento, (cosa que nunca había hecho desde que me fui de la casa de los viejos) empecé la feroz búsqueda de un espacio para mí solo en Brisbane. Estuve mirando opciones en los grupos de Facebook, en las páginas de real estate de Australia y finalmente, por recomendación de un amigo del colegio, entré a Gumtree.com, una página que como ya lo debe saber, ofrece hasta calzoncillos gratis. Pues sí señores, se presentó la oportunidad de mi vida, un aparta-estudio super bien ubicado y moderno, cerca del colegio, del trabajo y de los lugares que más frecuentaba en la city. Me comuniqué por medio de la página y me respondieron muy amablemente, solicité una inspección y la persona me dijo que en ese momento estaba por fuera del país en un tema laboral, pero que podía manejar todo por medio de su abogado quien era el encargado de administrar las llaves del apartamento.
    Mail con el que estafan por medio de Gumtree.com

    Este fue uno de los correos que me envió el supuesto dueño del apartamento.

    Me comuniqué con este abogado, quien afirmó estar ocupado por esos días, pero que me enviaría el contrato por correo para que lo revisara mientras programábamos la inspección. Leí el contrato; todo se veía normal y sobre todo legal; le insistí en la inspección pero me decía que estaba ocupado o que ya tenía programada otra. Me comenzó a entrar el desespero por la posibilidad de perder el apartamento, así que le pedí al abogado que me diera otras opciones para poder verlo, a lo que él propuso enviarme las llaves por correo, no sin antes hacerle un depósito de “medio bond” como garantía y en caso de que yo decidiera no tomarlo, podría pasar a su oficina a recoger mi dinero y a devolverle las llaves. La verdad después de haber leído el contrato tan perfectamente redactado, con sello de una oficina de abogados y demás, no le vi mucho problema a la solución del jurista; verifiqué que la dirección de la oficina existiera ¡y listo, se transfirió la platica! Ya se imaginan lo que ocurrió después; el tipo nunca volvió a responder a mis correos, ni a mis llamadas. Fui al banco a ver qué se podía hacer; si de pronto podrían comunicarse con el titular de la cuenta para contarle lo ocurrido y su respuesta fue que “ellos no podían hacer mucho porque yo había transferido el dinero voluntariamente, pero que obviamente iban a hacer todo lo posible”. Esa platica se perdió. ¡Más campeón todavía, me fui hasta las oficinas de la policía! Allí me despacharon argumentando que si lo único que tenía eran los correos del abogado y la información de la cuenta, ellos no podrían hacer nada, pues la web está repleta de perfiles y correos falsos. Me recomendaron volver al banco, en otras palabras: they didn’t give a f!@#$! Claramente no iban a abrir un caso por $500 pinches dólares de un estudiante internacional teniendo cosas mucho mas importantes que hacer; además según les entendí, era una modalidad normal en Australia y no habían podido hacer nada hasta el momento, por el tema de la falsedad de la información. Gracias, Murphy 1 – Myself 0.

  1. Debo aceptar que soy fanático del café, en mi país me entrené como barista y tostador; es en lo único en lo que he trabajado acá en Australia por ya casi dos años y debo decir que amo infinitamente esta bebida. Cansado del calor en Brisbane, lo monótono y pasivo de la ciudad (desde mi perspectiva) y buscando conocer la ciudad catalogada como la número uno del mundo en calidad de vida y cultura de café, decidí moverme a Melbourne. Empaqué mi ropa, mis libros y un molino de café maravilloso que me había acompañado desde que llegué a Australia (lo compré a la semana de haber llegado). Mi amigo inseparable, mi fiel escudero, mi proveedor de grano recién molido cada mañana (literalmente); era una de mis posesiones más valiosas y obviamente tenía que incluirlo en mi mudanza. Para quienes no lo saben un molino de café es un artefacto bastante delicado y pesado a la vez, características por las cuáles decidí llevarlo en mi maletín de mano; lo único que tenia allí eran mi laptop, unos cargadores, la tablet y el molino. Debido a su peso, el maletín de mano me generó un sobrepeso que al momento de valorarlo salía por $350 dólares, casi la mitad del precio del molino y no iba a pagar eso ni a bala. El amigo que me acompañó al aeropuerto me dijo que era mucho más barato enviarlo por el Post Office y que llegaría en un par de días; muy amable mi amigo, me dijo que me fuera tranquilo que él se encargaba de enviármelo. Saqué mis cosas, le entregué el maletín con el molino y abordé mi avión; tan pronto llegué a Melbourne comencé a programar el envió del maletín y otras dos maletas más que había dejado guardadas. Mi amigo fue al Post Office y cuando estaba entregando las cosas se percató que el maletín del molino no tenía candado, ni ningún tipo de seguro que lo mantuviera cerrado; como estamos en Australia le dije: “usted fresco papá, mande esa maleta que en este país no se pierde nada”. Pasaron dos días y vaya sorpresa cuando llegaron dos de las tres maletas ¿Y cuál faltaba? Ya saben, la del molino. Escribí al Post Office relacionando el numero de guía y demás datos del envío y ellos me contestaron con la mayor amabilidad que no tardarían más de 10 días en resolver el caso y que la posibilidad de que un envío no llegara completo era demasiado baja. Yo hice parte de ese porcentaje que hace la excepción a la regla. Por segunda vez en este viaje ¡gracias! Murphy 2 – Myself 0.
    Respuesta del Post Office sobre mi artículo extraviado

    Esta fue la respuesta que me enviaron del Post Office.

  1. Flaco, échele llave a la puerta, no vaya a ser que se metan los amigos de lo ajeno a la casa”, sabias palabras que me decía mi papá cada vez que salía y quedaba la casa sola. Pues resulta que sí, después de tanto tiempo acá y de nuevo confiado en que estaba en Australia, eso también se me fue olvidando; a esto se le sumó que las personas con las que siempre había compartido apartamento tenían la costumbre de dejar la puerta cerrada, pero siempre sin seguro. Un día, como normalmente lo hacía cada mañana, salí dejando la puerta sin seguro; a las dos horas de estar preparando café me llegó un mensaje de mi flatmate preguntándome si yo había dejado la puerta de la habitación abierta (cosa que nunca hacía), y a burlarse de mí por el desorden tan horrible que allí tenía, (cosa que también le pareció extraña debido a mi psicorigidez), por supuesto le dije que no y él se dispuso a enviarme fotos del estado de mi habitación; inmediatamente me acorde de la puerta sin seguro y vino a mi mente la cara de mi papa echándome el sermón. Pues sí, se metieron los amigos de lo ajeno al apartamento y lo único que no se llevaron fue mi ropa, de resto, hasta una alcancía que estaba llenando. Miserables. Seguimos el protocolo de llamar a la policía y su reacción fue inmediata, en menos de 15 minutos estaban en el apartamento haciendo todo el levantamiento de información, fotos, registros, huellas y demás. Después vinieron las preguntas y por supuesto, su reproche por haber dejado la puerta sin seguro y para variar, el comentario: “el que ustedes vivan en un país seguro no es garantía de que este tipo de cosas no pasen, no es muy común pero de vez en cuando se ven estos casos”. ¡Gracias, gracias! Murphy 3 – Myself 0.
    Documento levantado por la Policía tras el robo a mi apartamento

    Documento levantado por la Policía tras el robo a mi apartamento.

Lo que les acabo de contar es la goleada más horrible que me han pegado en la vida; no voy a negar que las tres fueron por mi culpa, por confiado, por no hacerle caso a mi mamá y a mi papá y sobre todo por olvidarme que aunque Australia es un país maravilloso y seguro, la maldad habita en la gente, no en la tierra en que la gente habita.

Para que vean que esta historia también tiene un final feliz, les cuento que los $500 dólares del bond se perdieron pero rápidamente los recuperé trabajando; han pasado cuatro meses desde que llegué a Melbourne y mi molino sigue en el limbo, sin embargo ya tengo otro que me regaló mi actual jefe; y bueno, la policía sigue tras el rastro de esa banda que se metió a mi apartamento. Al final todo lo que se perdió fue material y acá sigo vivito y gozando de este maravilloso paraíso. ¡De nuevo Murphy, gracias!

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australatinos

4 Comments

  • Gracias por este post. Ya había visto un vídeo de una chica colombiana, muy agradable, que acotó lo mismo que tu. Lamento mucho lo de tu molino ;´(

    • Gracias Rose… lo bueno es que en este país ese tipo de pérdidas menores las recuperas con un par de horas de trabajo, sin embargo el valor sentimental del molino no lo pude recuperar :(
      Saludos!

  • Comparto el sentimiento. Yo deje mi bici asegurada con candado en la estación de tren de North Geelong (aprox. más de medio dia), y cuando volví, a mi hermosa sorpresa: me dejaron el candado bien puesto con el casco a modo: “te robamos la bici sin romperte el candado, atte sr ladron”.

    • Ocurre bastante con las bicicletas! Conozco muchos casos personalmente, de bicicletas que después de salir del gimnasio o de trabajar, ya no han dejado más que el candado :/

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